{"id":279,"date":"2016-03-11T04:00:19","date_gmt":"2016-03-11T04:00:19","guid":{"rendered":"http:\/\/tiempoeta.me\/?p=279"},"modified":"2016-04-04T04:16:34","modified_gmt":"2016-04-04T04:16:34","slug":"de-mendigo-a-millonario-la-leyenda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiempoeta.me\/?p=279","title":{"rendered":"DE MENDIGO A MILLONARIO, LA LEYENDA"},"content":{"rendered":"<p>De mendigo a millonario, aspiraci\u00f3n leg\u00edtima de todo mendigo que se<br \/>\nrespete. Un mendigo, dirige una noche l\u00fagubre y lluviosa en cualquier<br \/>\niglesita de los campos, y ruega a Dios y a la Virgen Mar\u00eda, que consigan<br \/>\npara \u00e9l unos churupos para darle de comer a su mujer y los muchachos,<br \/>\ntres de ellos y uno en camino, algo que alcance para comer por lo<br \/>\nmenos una vez al d\u00eda. Y el buen Dios llora, la Virgen solloza, y<br \/>\npiensan: tiene derecho el muchacho, conced\u00e1mosle el ruego. Y del cielo<br \/>\nle llueven las monedas necesarias. Linda historia, no? dice el<br \/>\nCuervo. Y el  mismo riposta muy orondo, pero eso no sucede, los<br \/>\nMilagros no existen. Y todo queda en la oscuridad de la memoria.<\/p>\n<p>Pero, sig\u00e1mosle el rastro a la leyenda y hallaremos el oro<br \/>\nal final del arcoiris. Cierta vez, el viejo medio ciego  que esto<br \/>\nescribe ahora, entraba por la puerta principal de la Catedral de<br \/>\nMerida, bella cual ninguna. Alguien de los oyentes la ha visitado,<br \/>\naunque sea \u00fana sola vez? No? L\u00e1stima. Vale la pena. Bien, en esa<br \/>\nvisita que hiciera el Viejo a la Catedral, hay\u00f3 en las escalinatas<br \/>\nde la entrada, siempre hay escalinatas a las puertas de las catedrales<br \/>\ny no pregunten por qu\u00e9. Sentado en ellas, piernas recogidas, harapos<br \/>\ncomo vestiduras, pies desnudos, s\u00ed, desnudos, ni alpargatas visibles,<br \/>\nni rastros de zapatos viejos descartados. Su voz al paso del<br \/>\nvisitante se o\u00eda llorosa, d\u00e9bil, hambrienta: D\u00e9me algo para poder<br \/>\ncomer una vez siquiera hoy, querido religioso! Cumpla con el mandato<br \/>\ndivino. El visittante lo mira una, dos, tres veces: Le parece ver, bajo<br \/>\nel arapo una camisa de marca, pero piensa: eso no es possible, bajo<br \/>\nel sombrero deshilachado cubriendo su pelo bien peinado, cierto olor<br \/>\na perfume muy disimulado, casi lo hace renunciar a la d\u00e1diva, cuando<br \/>\npor su lado pasa el Obispo, rumbo al altar. En ese precisado instante,<br \/>\nel mendigo repite la suplica en alta voz, y el Obispo lo oye, voltea<br \/>\nel rostro hacia el visitante, a quien conoce sin duda, y queda<br \/>\nmir\u00e1ndolo, expectante, esperando. Qu\u00e9 remedio, dice el feligr\u00e9s y<br \/>\nextiende su mano depositando en la mano del mendigo un billete de mil<br \/>\nbol\u00edvares. Una. Un peque\u00f1o \u00f3bolo, desgraciado! Ya me la pagar\u00e1s, vive<br \/>\nDios. Y sigue su marcha a su sitio especial de rezo al lado del<br \/>\np\u00falpito. Va a sentarse enseguida, cuando algo recuerda, y devuelve sus<br \/>\npasos y deposita en la alcanc\u00eda arriba al pie del incensario el<br \/>\nbillete de mil, el mismo mil, no otro, no, que va oh! El obismo lo<br \/>\nmira de reojo, hace un gesto con la mano, y sigue la misa su ruta<br \/>\npredecible con gran alegr\u00eda del Dios y de la mano. Sale el buen se\u00f1or<br \/>\ny mejor O mejor monse\u00f1or por la puerta de la Iglesia, y oh sorpresa,<br \/>\nencuentra en la grada a la salida, sentado en la dura piedra un<br \/>\nmendigo! El mismo? No, el relevo!. Ah! Bien, el cura ilustre vuelve a<br \/>\ncumplir la orden divina: da de comer al hambriento y de beber al<br \/>\nsediento, en este caso, el mismo elemento y candidato no a la<br \/>\nAlcald\u00eda, sino a la Orden del Benem\u00e9rito Juan Vicente G\u00f3mez, muerto<br \/>\nprematuramente seg\u00fan el oficial de guardia ese d\u00eda en el<br \/>\nenterramiento.<\/p>\n<p>Mas una hora despu\u00e9s, un caballero elegante, porte importante<br \/>\ny billetera llena de verdes los billetes, almuerza op\u00edparamente en<br \/>\nel restaurant  de  moda en M\u00e9rida por esos d\u00edas, llamado Cielo, por<br \/>\ncuanto desde su terraza se contemplaba c\u00f3modamente el atardecer en la<br \/>\nciudad de los caballeros.  Un hobmbre, tambi\u00e9n rico, en quien no puede<br \/>\ndistinguirse facilmente el mendigo del cuento saluda efusivamente al<br \/>\ncomensal y le dice \u201dcu\u00e1nto tiempo, amigo m\u00edo! Como te ha ido? Bien,<br \/>\nes la respuesta esperada, cada vez mejor, m\u00e1s rico, y m\u00e1s mujeres me<br \/>\naman. Lo s\u00e9, es noticia que corre por todas partes en esta Merida tan<br \/>\nChiquita pero tan grande su coraz\u00f3n, que da miedo su tama\u00f1o. Estamos<br \/>\npues iguales, querido amigo. Y lo merecemos, sin duda, lo hacemos<br \/>\nnotar en todo el que nos escucha.<\/p>\n<p>Bien,a nmigos mios, hemos llegado al final de esta hermosa f\u00e1bula,<br \/>\nmerecedora de ser contada  por mejores cuentacuentos que este humilde<br \/>\nnarrador &#8211; valga la modestia y el falso pudor. De mendigo a<br \/>\nmillonario, \u00fan s\u00f3lo paso. De millonario a diputado, peque\u00f1a caminata<br \/>\ndiurna hasta el Congreso Nacional. De diputado a Ministro, una sola<br \/>\nfirma, r\u00fabrica y sello al lado, con gran cuidado, se\u00f1or Secretario. De<br \/>\nall\u00ed en adelante , las opciones disminuyen pero son m\u00e1s sustanciosas<br \/>\nen ingresos, honores, y otras posibles menudencias &#8211; no tan menudas,<br \/>\npor favor, no nos hagamos inocentes. Tal vez una Embajada ante la<br \/>\nCorte de Inglaterra; o Miembro de la Misi\u00f3n de la Naci\u00f3n ante las<br \/>\nNaciones Unidas; o, Representante del pa\u00eds ante la Unesco, con<br \/>\nresidencia en Par\u00eds y libres viajes por todo el Continente. Todas<br \/>\nposiciones sociales envidiables y digna de celebridades.<\/p>\n<p>De mendigo hasta, quiz\u00e1s, Presidente de la Naci\u00f3n? Buen salto, amigo<br \/>\nm\u00edo. Muy bueno, en realidad. Pero, puede ser posible? S\u00ed puede<br \/>\nserlo, como lo demostr\u00f3 fehacientemente un muchacho harap\u00e1n  de<br \/>\npacotilla y busto desnudo, quien vend\u00eda golosinas caseras por las<br \/>\ncallejas de un pueblo de provincia al Palacio de Gobierno cuando<br \/>\ncreci\u00f3 lo suficiente en ambici\u00f3n y estatura para lograr esa<br \/>\naspiraci\u00f3n jurada con sus compa\u00f1eros de fortuna al pie y a la sombra<br \/>\nde un sam\u00e1n c\u00e9lebre en la historia del pa\u00eds, por ser el h\u00e9roe de un<br \/>\njuramento hecho por el Libertador: No dar\u00e9 descanso a mi brazo hasta ver<br \/>\nlibre a mi pueblo!<\/p>\n<p>Hermosa ambici\u00f3n digna del recuerdo. No querr\u00e1, alguno de los<br \/>\nque me escuchan con tanta admisi\u00f3n como deseo, tener una ambici\u00f3n<br \/>\nsimilar? Ser libres? Tener dinero?  S\u00ed, se oye una voz infantil, la de<br \/>\nJaimito. Lo recuerdan? Yo quiero cuando sea grande, casarme con una<br \/>\nmillonaria. Nada m\u00e1s? Nada menos, maestro. Jaimito siempre fu\u00e9 un<br \/>\nni\u00f1o inteligente. S\u00f3lo los inteligentes, o los que pasan por tales,<br \/>\nlos ambiciosos, los audaces, los atrevidos, llegan a la Presidencia.<br \/>\nPor eleccion libre y popular, o por asalto, no hay otra.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hay quien no quiere ni quiera ser Presidente, ni<br \/>\nrico, ni poderoso, ni influyente, ni Ministro, ni Embajador. Simple,<br \/>\nsencilla y llanamente , no quiere mando. Emparan, hay muchos<br \/>\ncaminando por esos caminos de la Patria m\u00eda, tan querida pero tan<br \/>\nviolada en sus derechos y vilipendiada en lo mas \u00edntimo del ser.<\/p>\n<p>No querer mando, s\u00edmbolo de elevada condici\u00f3n moral, digna de<br \/>\ngganar el Cielo. M\u00e1xima aspiraci\u00f3n, no creen? Tal es el caso de<br \/>\nmuuchos, de aquel, y de quien esto escribe y quien les desea feliz<br \/>\narrivo de la Navidad, y con ella, la libertad, ansiada, buscada,<br \/>\nperdida y vuelta a encontrar. Tal es el signo de estos tiempos y de<br \/>\ntodos los tiempos por venir.  Tiempos que ser\u00e1n mejores. As\u00ed ser\u00e1,<br \/>\nlo que ha de ser sera, y sea lo que sea, ser\u00e1 lo mejor para los<br \/>\npueblos en libertad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De mendigo a millonario, aspiraci\u00f3n leg\u00edtima de todo mendigo que se respete. 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